Cómo sobreviví al Cómic Barcelona 2019

Memorias de un Vikingo comiquero

Con una mochila vacía para poder cargarla, con mucho tiempo por delante y la tarjeta a punto de echar humo, me dispuse a arrasar (algo propio de mi cultura) junto con Benja Amorín esta nueva edición de Comic Barcelona 2019. Ahora, después de la resaca y del dolor de manos que causa irte cargado de bolsas del salón del cómic, llega el momento de reflexionar sobre el evento.

Empecemos por el nombre, que este año se ha modificado por el de Cómic Barcelona en sustitución del clásico Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Hasta aquí todo bien, el problema llega cuando al cambio de nombre hay que añadirle o, mejor dicho, sustraerle, un día, ya que esta edición sólo ha contado con tres días de apertura. El jueves ha desaparecido de su calendario. Ese día que tanto nos gustaba porque podíamos mirar cómics sin sentirnos agobiados ha pasado a mejor vida. Esperemos que en las próximas ediciones se recupere.

Esta decisión ha sido algo difícil de entender, tanto para Benja como para mi. Aparentemente cada vez se editan más cómics, las películas de superhéroes están atrayendo a mucho nuevo público, y para facilitar la cabida de estas nuevas hordas se recorta un día. Pero contra todo pronóstico la idea fue acertada para el evento, ya que la percepción es que en esta edición la asistencia ha sido menor que en ediciones anteriores.

Hasta aquí el aspecto más negativo del festival, ahora vamos a por las cosas que más molaron.

En cuanto a los premios nos hizo especial ilusión que el Gran Premio del 37 Comic Barcelona se lo llevará nuestro querido Antonio Altarriba, el cual nos presentaba Yo, loco. Tuvimos el placer de tener una charla distendida con él, en la que nos adelantó algunos detalles de la que será su próxima obra Yo, mentiroso. En los próximos días pondremos en nuestra recepción la entrevista que le pudimos hacer y anunciaremos un sorteo muy molón relacionado con este campeón. Estad atentos! 😉

Otro autor con el que pudimos hablar fue con el siempre simpático Salva Espín, conocido sobretodo por ser uno de los dibujantes más emblemáticos de Deadpool, que nos desveló que en unos meses tendremos una grata sorpresa relacionada con su nombre y no perderemos la ocasión de ofrecerle alojamiento en nuestro Hotel Vader al módico precio de una entrevista.

También compartimos cervezas con el gran David Rubín antes de que firmara una tonelada de su última obra Ether 2. Con Rubén Fernández analizamos el por qué a George R.R Martin se le conoce como el Flash de la escritura, y también entrevistamos a Timothé le Boucher que nos presentó su nueva obra Esos días que desaparecen. Todas estas charlas y más las encontraréis en el próximo Hotel Vader #15.

Otras autoras con las que compartimos tiempo, y que esperamos que se pasen por nuestro Hotel en un futuro no muy lejano, fueron Flavita Banana y Sole Otero, las cuales nos atendieron amablemente y pudimos debatir sobre sus novedades, que tenéis reseñadas en la web (aquí). Con Raquel Riba hablamos de su nueva obra Lola Vendetta y los Hombres, e hicimos una reserva en la suite del Hotel para que nos cuente mucho más y compartirlo con vosotros.

Si con los autores tratados sólo podemos tener palabras de agradecimiento, tres cuartos de lo mismo pasa con las diferentes editoriales con las que pudimos hablar.

Ecc aparte de poner un stand enorme que hizo nuestras delicias (y nuestra ruina, pero con mucho gusto), nos trataron super bien y nos han comentado que algún sorteillo relacionado con cierto murcielaguete puede caer en los próximos días (atentos, copón).

Otra de las editoriales de las que vamos a hacer un sorteo próximamente es Norma, la que nos anunció que dispondremos de varias copias de Yo, Loco para todos vosotros, celebrando de esta forma el nuevo galardón de Altarriba.

No nos gustaría pasar por alto a los amigos de Panini, Planeta Cómic-Minotauro, Astiberri y Dibukks, que aparte de quedarse parte de nuestra nómina (y con mucho gusto, oiga) se pasaron por recepción para explicarnos sus sensaciones y novedades.

Resumiendo, nos encontramos con sensaciones enfrentadas. Por un lado, la tristeza que da que haya desaparecido un día de Salón, no ya por no poder mirar cómics con más tranquilidad, sino, sobretodo, porque parece que el Salón, o mejor dicho, el nuevo Cómic Barcelona, va a menos, cosa que parece corroborarse con la asistentencia, ya que en ningún momento tuve la sensación de que hubiera muchísima gente.

Pero no todo van a ser lamentos. En el lado positivo, muy positivo de hecho, es que la gente que asiste se vuelca de verdad, tanto editoriales, como autores, como público, y que en la parte que nos toca a Hotel Vader, estamos más que encantados del apoyo que recibimos por parte de los profesionales de la industria. ¡No existe viñeta en la que quepa nuestro agradecimiento!

Así que el año que viene amenazamos con volver, pero no con la mini-flota vikinga de un barco a remos, sino con toda la armada dispuesta a arrasar con todas las viñetas.


Vikingo
Desde su castillo de cómics

Cómo sobreviví al Cómic Barcelona 2019
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Sergio
Sergio "Viking"
Recepcionista multi-idioma
¿A qué se dedica?
Lee camiones cargados de cómics entre comidas.

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